La costa, playas y rocas

mbCDQ | 05 Apr 2016

La platja

Antiguamente era un lugar de trabajo desde donde salían y entraban barcos de pesca y de mercancías, pero en la actualidad la principal playa de Cadaqués es un lugar de ocio. Ofrece dos chiringuitos, ya clásicos, a pie de playa y además tiene directamente detrás el Passeig, centro neurálgico del pueblo donde hay un gran número de bares y restaurantes.

Llané Gran

A unos cinco minutos a pie desde el centro de Cadaqués se encuentra la playa de Llané Gran. De todas las playas del pueblo es tal vez la que está más protegida del viento, tanto de la tramontana como del viento del mar. Es una playa de piedras y el acceso al agua es fácil. A un lado está situada la Casa Samaranch, una impresionante mansión de estilo modernista, mientras que detrás de la playa se encuentra la antigua casa de los padres de Salvador Dalí. Aficionados al surrealismo quizá reconocerán la playa de Llané Gran por unas fotos del artista de joven sentado en la terraza de la casa familiar junto a su hermana.

Llané Petit

Al lado de Llané Gran, alejándose un poco más del centro del pueblo, está la playa de Llané Petit. Como bien indica su nombre es mucho más pequeña que su hermana mayor. En verano la parte trasera de la playa está llena de pequeños barcos blancos. Hay que cruzar Llané Gran para seguir el camino al puente (algo deteriorado en los últimos años) y el mirador en la punta de Es Pitxot.

Sa Conca

Si nos dirigimos hacia el oeste, Sa Conca es la última playa antes de salir del pueblo. Es de piedra y el acceso al agua puede ser un poco complicado ya que el fondo es de roca. Sin embargo, el paisaje es muy bello y suele ser un lugar bastante tranquilo. Las rocas a los lados de la estrecha bahía suelen estar muy concurridas por los nudistas. En días con fuerte viento procedente del mar la orilla puede recibir algas y otros restos del mar o incluso medusas en verano.

Un poco más lejos

Sa Cebolla

Situada entre acantilados, Sa Cebolla es una pintoresca cala de piedra blanca (bueno, más bien ‘gris clara') con la clásica forma de creciente. Es una de las playas más hermosas de la zona y aunque llegar a ella puede ser un poco complicado, merece la pena. Hay que coger el camino al faro de Cala Nans que empieza justo después de la playa Sa Conca. Se tarda unos 30 minutos en llegar a Sa Cebolla con una subida dificultosa nada más empezar y luego una bajada algo complicada en la parte final desde el camino hasta la playa.

Peligros y precauciones

Como hemos dicho anteriormente, hay que ser prudente en las calas y playas de Cadaqués y Cap de Creus, sobre todo si vas con niños pequeños.

Los erizos

Los erizos son abundantes en las aguas de la zona. Muy populares entre los turistas franceses, que se los comen, sus largas espinas pueden dar un disgusto si se pisan.

Rocas afiladas

En Cadaqués, aunque no haya erizos (porque no es la temporada o porque se los han comido nuestros queridos visitantes franceses), siempre hay que pisar con precaución. Las rocas en las orillas suelen ser muy afiladas en algunas zonas y es muy fácil hacerse un corte en el pie, o heridas más importantes si te caes. Aunque no son muy elegantes, puede ser una buena idea comprarse unas sandalias de plástico o botas de goma para protegerse.
Ten en cuenta también que muchas rocas están cubiertas de algas que pueden hacer que te resbales en las rocas.

El frío

El agua aquí es mucho más fría que en otras zonas del Mediterráneo. La temperatura del agua suele ir con retraso respecto a la temperatura ambiental y puede seguir estando fría hasta bien entrado el verano.

El viento, la marea y las corrientes

En el Mediterráneo no hay mareas importantes. Tampoco suele haber corrientes fuertes en las principales playas, pero hay que prestar mucha atención al viento que es un elemento muy importante en la zona. El viento del mar puede llegar a soplar con mucha fuerza, empujando el agua hacia el pueblo, aunque las olas no suelen superar nunca los 3 metros. Sin embargo, el viento ‘estrella' de Cadaqués y Cap de Creus es la Tramontana. Llega desde el Pirineo y sopla desde la tierra hacia mar adentro, creando así olas y corrientes que van en la dirección opuesta a la que uno se espera. En los días en que sopla con más intensidad parece que hasta arranca el alma y lleva al visitante en un viaje sin retorno hacia las islas Baleares. Si tienes la intención de nadar mar abierto o subir a un kayak o un barco de remo, es importante prestar atención al viento antes de empezar.